Mi perro no es una mascota, es un miembro mas de mi familia.

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A menudo suelen decir que quien nunca ha tenido una mascota, quien nunca ha descubierto lo que es vivir con un gato cautivador o con un perro obsesionado en pedirte un poco de atención, no sabe lo que es el amor mas puro y desinteresado…

Ese amor que se ofrece a cambio de nada, el que carece de resentimientos y que calladamente, y a través de pequeños detalles, va haciendo de tu vida un escenario mas plácido, agradable y auténtico.

Es posible que para mucha gente esta idea sea difícil de entender, en especial si nos centramos solo en entender la palabra familia como esa unión a través de la sangre que establece un tipo determinado de relación y parentesco.

Ahora bien, en realidad esta pequeña palabra contiene enfoques variados. En ocasiones, la sangre no es bastante para «crear familia», porque son los vínculos basados en la reciprocidad del día a día la que nos une, la que hace que necesitemos a nuestro alrededor tanto a personas como animales.

Toda emoción positiva, venga de donde venga nos enriquece y nos hace crecer. Así pues, no pasa nada si a nuestras mascotas les hacemos cada día ese pequeño espacio en el sofá junto a nuestras parejas o nuestros hijos.

Puede que alguien se ria si les explicas que cada mañana te viene a despertar tu gato, o si tu perro te intuye antes tus tristezas que tu propio padre.

También ellos forman parte de nuestra vida emocional, y por ello, los acogemos, los integramos y los reconocemos como parte intima de nuestro microcosmos particular. De nuestra familia!.

“Mi perro/gato no me juzga, simplemente me acepta como soy”

Muchos afirman que lo que más valoran de tener una mascota es que se sienten valorados y queridos por lo que son, sin ningún juzgamiento y ninguna exigencia más allá del buen trato requerido en cualquier relación armónica.

Esto es especialmente valioso para personas sexualmente diversas, que en muchas ocasiones enfrentan fuertes juicios sociales y familiares por su orientación sexual o identidad de género diversa. En algunos casos, en los que las personas LGBT han perdido vínculos significativos debido a la homofobia o a los prejuicios de género de sus familiares y amigos, las mascotas hacen parte de las familias elegidas que les nutren emocionalmente y les acompañan en la vida.

A su vez, para muchas parejas del mismo sexo, las mascotas son una fuente de unión al ser concebidas como un proyecto de pareja y de familia en el caso de que no se quiera o no se pueda acceder a la paternidad o maternidad. En estos casos las mascotas permiten a la pareja tener vivencias compartidas de cuidado de otro sery hacen parte de las dinámicas familiares que formalizan y consolidan la relación.

En síntesis, las mascotas cumplen funciones importantes en la vida personal y familiar de las personas, trayendo múltiples beneficios no sólo físicos sino psicológicos a sus dueños. Por supuesto por sus características no pueden reemplazar la interacción con otros seres humanos, pero precisamente estas diferencias pueden resultar muy valiosas para quienes conviven con mascotas.

¿Qué crees tu que es lo más valioso de la relación con una mascota?

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