La importancia de un saludo / Reflexión.

Consejos 15627 Visitas

La primera muestra de educación que me enseñaron mis padres fue saludar y sobre todo que ese saludo venga acompañado de una bella sonrisa.

Recuerdo cuando era niña y visitaba a mis abuelos me gustaba saludarlos con un gran beso y un fuerte abrazo. Mis Padres siempre me inculcaron que saludar es señal de amor y respecto.

El saludo tiene un gran valor simbólico, porque dependiendo de cómo lo expresemos será entendido como un gesto de cercanía, de proximidad, de relaciones profesionales o un gesto de cortesía y buena costumbres.

Hoy en día esa buena costumbre se ha perdido, y tú y yo tenemos la tarea de rescatar los buenos modales. Me entristece cuando veo algunos “profesionales” que no saludan, que no dicen “gracias”, ni “por favor”, al parecer la materia de los buenos modales la reprobaron.

La Historia de la “Importancia de saludar”

En la ciudad de Texas un hombre llamado Juan trabajaba en una planta distribuidora de carne. Un día cuando acababa de concluir su jornada laboral, fue a inspeccionar uno de los refrigeradores, pero cuando entro al refrigerador la puerta del refrigerador se cerró, dejando atrapado al pobre hombre.

Juan al borde de la desesperación comenzó a gritar y patear la puerta para ver si alguien escuchabas sus llantos, pero lamentablemente nadie lo puedo escuchar porque las mayoría de los trabajadores habían partidos a sus hogares.

Pasaron 5 horas y Juan aún seguía dentro de ese congelador, parecía que este sería el fin de la vida de Juan, pero de pronto alguien abrió la puerta. ¡Era el guardia de seguridad! Que rápidamente lo rescato de su agonía.

En una entrevista que le realizaron a guardia se seguridad, le preguntaron, “Como fue que se lo ocurrió abrir la puerta del refrigerador?”, Cuando esta labor no era parte de su rutina diaria.

El guardia de Seguridad contesto: “Sabe Joven, Tengo más de 40 años laborando en esta empresa y ciento de trabajadores entran y salen, pero el Señor Juan es el único que me saludo en la mañana y el único que se despide de mí en las tardes, para el resto de los trabajadores soy invisible”

“Hoy como cada día no falto el cordial saludo de Sr. Juan, pero nunca escuche hasta mañana Sr. Pedro. Cada día espero con ansia ese “hola Sr. Pedro” y ese “Hasta mañana Sr. Pedro”, para el Sr. Juan yo soy alguien, él no me ve como un simple guardia de seguridad, por eso me preocupe al no escuchar su despedida.

“Por esta razón entre a inspeccionar, lo busque y lo encontré”

Conclusión:

Se humilde y ama a tu prójimo, todos somos especiales, desde tu jefe hasta el guardia de Seguridad. Valora y aprecia la belleza de un saludo. Nunca dejes de ofrecer un cordial saludo a la gente que te rodea. No solo hablara bien de ti, sino que puedes cambiar el día y ofrecerle algo que ayude al otro.

Compartir

Comentarios